05 Febrero 2007 Seguir en 
Los violentos volvieron a ganar la pulseada. El árbitro Rubén Aguirre suspendió por falta de garantías el cotejo que debían jugar Sportivo Guzmán y Famaillá, por el Torneo del Interior. La medida se tomó tras una advertencia de las autoridades policiales en medio de un clima hostil.
Pero además de la violencia, en Villa 9 de Julio se produjo un nuevo capítulo de la interna política tucumana. Hinchas "julianos" ingresaron al campo de juego con paraguas que tenían leyendas de apoyo a Fernando Juri, lo que molestó al presidente de Sportivo, Gerónimo Vargas Aignasse, y a sus seguidores, que responden al gobernador, José Alperovich. "Aquí nadie hace política", se quejó el diputado nacional antes de anunciar su renuncia como titular de la institución.
Los incidentes comenzaron fuera del estadio. "Al salir de la autopista para ingresar a la avenida Gobernador del Campo, un colectivo que traía hinchas de Famaillá fue emboscado y atacado con proyectiles. Hicimos un gran esfuerzo para lograr que lleguen a la cancha. Pero cuando la parcialidad visitante ingresó, comenzaron a caer piedras. Una impactó en una persona que resultó herida y realizó la denuncia en la comisaría 10. Cuando el árbitro ya estaba en el campo de juego le notifiqué que no estaban dadas las garantías para que comenzara el partido", explicó el jefe de la zona 2, Dardo Ardiles, encargado del operativo de seguridad al que se afectaron 70 efectivos, según se informó.
Aguirre, que estaba acompañado por sus asistentes Enrique Giménez y José Luis Farfor, llamó a los jugadores al centro del campo de juego y les comunicó que el partido estaba suspendido a raíz del informe brindado por Ardiles. El árbitro elevó el informe correspondiente y el tribunal de disciplina del Consejo Federal resolverá cuándo se juega.
Cuando la parcialidad visitante comenzaba a retirarse, otra vez comenzaron a caer proyectiles. La Policía lanzó gases lacrimógenos y balas de goma.
En la zona de vestuarios todo fue desazón. "Habrá que esperar lo que resuelva el Consejo Federal, pero los perjudicados seguramente seremos nosotros. Nadie quiere que pasen estas cosas", señaló el técnico Enrique Chamorro. Su colega Angel Guerrero, por su parte, indicó: "no sé si es una cuestión política. Nosotros trabajamos para poder jugar y no pudimos hacerlo. La gente que hace esto está muy equivocada".
Pero además de la violencia, en Villa 9 de Julio se produjo un nuevo capítulo de la interna política tucumana. Hinchas "julianos" ingresaron al campo de juego con paraguas que tenían leyendas de apoyo a Fernando Juri, lo que molestó al presidente de Sportivo, Gerónimo Vargas Aignasse, y a sus seguidores, que responden al gobernador, José Alperovich. "Aquí nadie hace política", se quejó el diputado nacional antes de anunciar su renuncia como titular de la institución.
Los incidentes comenzaron fuera del estadio. "Al salir de la autopista para ingresar a la avenida Gobernador del Campo, un colectivo que traía hinchas de Famaillá fue emboscado y atacado con proyectiles. Hicimos un gran esfuerzo para lograr que lleguen a la cancha. Pero cuando la parcialidad visitante ingresó, comenzaron a caer piedras. Una impactó en una persona que resultó herida y realizó la denuncia en la comisaría 10. Cuando el árbitro ya estaba en el campo de juego le notifiqué que no estaban dadas las garantías para que comenzara el partido", explicó el jefe de la zona 2, Dardo Ardiles, encargado del operativo de seguridad al que se afectaron 70 efectivos, según se informó.
Aguirre, que estaba acompañado por sus asistentes Enrique Giménez y José Luis Farfor, llamó a los jugadores al centro del campo de juego y les comunicó que el partido estaba suspendido a raíz del informe brindado por Ardiles. El árbitro elevó el informe correspondiente y el tribunal de disciplina del Consejo Federal resolverá cuándo se juega.
Cuando la parcialidad visitante comenzaba a retirarse, otra vez comenzaron a caer proyectiles. La Policía lanzó gases lacrimógenos y balas de goma.
En la zona de vestuarios todo fue desazón. "Habrá que esperar lo que resuelva el Consejo Federal, pero los perjudicados seguramente seremos nosotros. Nadie quiere que pasen estas cosas", señaló el técnico Enrique Chamorro. Su colega Angel Guerrero, por su parte, indicó: "no sé si es una cuestión política. Nosotros trabajamos para poder jugar y no pudimos hacerlo. La gente que hace esto está muy equivocada".









