Un ladrón golpeó a una mujer y escapó

Cansados de los arrebatos, piden mayor presencia policial en avenida Mate de Luna al 2.800.

22 Diciembre 2006
Se ha convertido en una de las zonas más temidas por mujeres en la capital. La avenida Mate de Luna al 2.800, frente a los edificios abandonados de la ex Cootam y del ex Limpito, es escenario de constantes ataques de arrebatadores que, luego de los ataques, huyen hacia el barrio Angela Riera, también conocido como "Villa Piolín", un asentamiento ubicado entre calles Crisóstomo Alvarez y San Lorenzo al 2.800.
Ayer, el fotógrafo de LA GACETA captó el momento justo en el que un delincuente, luego de arrebatarle la cartera a una mujer que iba en auto, escapaba hacia ese lugar por un pasaje que separa los dos edificios.
La víctima fue asaltada mientras esperaba la luz verde en un semáforo de Mate de Luna 2.800. "Ahora que lo pienso en frío, me doy cuenta de que tuve suerte, porque el tipo pudo haber tenido un arma", contó Ursula Cecilia Giménez.
La mujer, de 30 años, aún consternada por lo sucedido, dijo: "vi que se acercaban dos tipos por la platabanda. Uno pasó por delante del auto distrayéndome, y el otro se acercó y metió la mano por la ventanilla. Me golpeó fuerte en el pecho, porque quería arrancarme una cadenita pero, como no pudo romperla, metió medio cuerpo en el auto para llevarse el celular y la cartera que tenía en el asiento del acompañante".
Según Giménez, en el interior del vehículo se desató una dura pelea con el arrebatador. "Como yo no soltaba las cosas, me pegó un cabezazo en la garganta. Luego empezó a ahorcarme. En la desesperación, puse primera y arranqué", confesó.

Desprotegida
"Siento una impotencia muy grande, porque había mucha gente y fue a plena luz del día. Nadie hizo nada por intervenir o al menos por pedir ayuda", aseguró. El ladrón, luego de obtener lo que buscaba, escapó corriendo. "El tipo se largó a la otra mano de la avenida y yo sentí un reventón. Cuando me di vuelta, vi algo que parecía una camioneta blanca", relató Giménez. Según pudo averiguar luego la Policía, el arrebatador fue atropellado cuando escapaba, pero resultó ileso ya que, tras el golpe, se paró y siguió corriendo.
"Yo salí rápido, para intentar seguirlo, pero un hombre me alcanzó y me dijo que volviera, que era muy peligroso", añadió la víctima. "Según un quiosquero de ahí, todos los días hacen eso, a todas horas. Roban y se van corriendo para el lado de la villa", se quejó. Giménez hizo la denuncia posteriormente, en la seccional 3a.
Fueron varios los vecinos que pidieron que la Policía realice un mayor control sobre la zona ya que, dijeron, los arrebatadores aterrorizan, por ejemplo, a quienes esperan o se bajan de los ómnibus en la zona. Agregaron que pretender seguir a los asaltantes es muy peligroso. "Nadie que no sea de ahí se mete en la villa", dijo, preocupado, Leandro López, un vecino.
Anoche, la Policía intentaba descubrir la identidad del ladrón.










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