Es tucumano, tiene sólo 18 años y ya lo comparan con Riquelme

Marcelo Burzac practicó algunos minutos con el plantel profesional en Núñez. Comenzó en Platense y luego llegó a las inferiores de River.

26 Mar 2006
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Marcelo Burzac, en pleno entrenamiento.

A los 15 años, Marcelo Burzac llegó a Buenos Aires para cumplir el sueño del pibe: ser futbolista profesional. Después de gambetear durante varios años entre sus compañeros del CEF 18, el pibe había desembarcado en Vicente López para jugar en Platense y, un año más tarde, pasó a Núñez.
Hoy se entrena a metros de Marcelo Gallardo, Daniel Montenegro y Germán Lux. En River Plate, el tucumano está cerca de concretar el sueño tan anhelado, ya que Daniel Passarella lo convocó para entrenarse unos minutos con los profesionales.
Por el momento, forma parte del plantel que conduce Jorge Ghiso, con chicos de las categorías 88 y 89. Passarella estuvo en el entrenamiento de la Reserva y seleccionó a un par de jugadores para que practiquen con el plantel superior. Entre ellos estaba Burzac.
Los formadores de estrellas que se pasean por el "Monumental" dieron un excelente concepto del tucumano. Gabriel Rodríguez, coordinador de las inferiores de River, comentó al diario Olé que se siente afortunado de que Burzac esté en el club. "Me parece un crack. Es un tucumano vago, cabeza de pájaro. No sabía si seguir, lo llamé y lo convencí. Por suerte está con nosotros", destacó.
En tanto, Ghiso compara a Burzac con una de las estrellas del fútbol mundial. "Es un chico con muchas condiciones. Maneja muy bien la pelota y de unos pases bárbaros. Tiene cosas de Riquelme. Puede jugar de doble cinco o de enganche", explicó "Vitrola".
La historia indica que Burzac se contactó con tres chicos de La Banda del Río Salí que iban a probarse en Platense. Marcelo le pidió dinero a su mamá, Norma Elizabeth, y se fue a probar. La suerte le sonrió: de los cuatro muchachos que viajaron, fue el único seleccionado. Entonces, dejó atrás las canchas de tierra del barrio Nicolás Avellaneda 1. Su abuelo, Ramón Martínez, comentó que Marcelo es un muchacho tranquilo, y le gusta estar con sus padres, Norma y Raúl, y con su hermana Agostina. En efecto, el desarraigo es lo que más le cuesta.