Es mejor hablar (de ciertas cosas).

El mito de la pasividad femenina

Por Inés Páez de la Torre. Sábado 09 de Junio
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Nuestras creencias acerca de la sexualidad incluyen demasiados mitos. Es decir, ideas simplificadoras y por lo tanto falsas, que entorpecen el desarrollo de una vida sexual sana.

Uno de ellos afirma que el varón es activo y la mujer, pasiva. Los especialistas suponen que esta presunción se encuentra avalada por el mecanismo del acto sexual ("él penetra" y "ella es penetrada"), así como también por las formas convexa (invasora) y cóncava (receptiva) de los respectivos órganos genitales. Muchas sentencias se desprenden de este mito primario: tomar la iniciativa es cosa del varón; el hombre propone, la mujer dispone.

Es cierto que todo parece indicar que estos decires hacen referencia a algo absolutamente anacrónico. Es más, la realidad actual revela justo lo opuesto: las mujeres avanzan muy decididas hacia los hombres, "se los transan", proponen y disponen. Visto así, el rol femenino no parece para nada pasivo. Incluso se podría agregar que los hombres están bastante desconcertados, sin saber bien cómo ubicarse al haber sido desplazados en la actitud de acometer, con la cual tradicionalmente se los identificaba.

Sin embargo, si rascamos un poco el barniz -aunque sean varias capas- de las conductas sexuales de hoy, descubriremos que el mito de la pasividad femenina está más vivo que nunca. Esto ocurre porque encierra creencias fuertemente arraigadas en nuestra cultura sobre lo que consideramos perteneciente a los mundos "femenino" y "masculino". Un ejemplo de esto lo constituye el boom de las "princesas". Para los que no lo saben, las princesas son las protagonistas de famosos cuentos infantiles con quienes tanto las mamás como sus hijitas están claramente obsesionadas. Sus imágenes y su estética han invadido la ropa, los juguetes, los útiles escolares, las fiestas infantiles, etc. Es imposible negar que son relatos maravillosos, llevados al cine en dibujos animados inolvidables. Pero, si agudizamos nuestra mirada sobre este fenómeno, veremos que las princesas son por lo general niñas o jóvenes cándidas e indefensas, incondicionalmente bondadosas. Suelen estar atrapadas, inmovilizadas o dormidas, y a la espera de un heroico príncipe, quien es el único capaz de rescatarlas con un beso, con su espada, con un zapatito que les calza a la perfección. Un capítulo aparte y muy curioso en este contexto, es que al mismo tiempo los niños no están demasiado enterados de lo que hacen los "príncipes".

¿Qué significa entonces para nosotros ser varón o ser mujer? Al parecer, identificamos a las mujeres como solícitas, dependientes, histéricas, ilógicas, caprichosas, volubles e inseguras. Los varones en cambio, son agresivos, independientes, dominantes, competitivos, exitosos y seguros de sí mismos. Esta mirada estereotipada y rígida menoscaba la posibilidad de evolucionar hacia una auténtica masculinidad y femineidad. ¿Por qué? Porque anula el desarrollo del aspecto femenino en los varones y del masculino en las mujeres. Con diferentes niveles de intensidad, esto nos coloca en la trampa de los universos disociados y difíciles de integrar en que viven muchas parejas, dando como resultado relaciones demandantes, neuróticas y por lo mismo, frustrantes.

Lo femenino del alma masculina y lo masculino del alma femenina fueron estudiados por el psicólogo suizo Carl G. Jung, quien los denominó "ánima" y "animus", respectivamente. Esta energía que nos completa, está inscripta en nuestro inconsciente colectivo de una manera arquetípica, fundante, primera. Tomar contacto con ella -volver a hacerlo- es una parte importante del desafío a relacionarnos de forma más verdadera con nosotros mismos y con el sexo opuesto.

Comentarios
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Este es un espacio para la construcción de ideas y la reflexión, que apoya e incentiva la pluralidad de pensamiento. No un escenario de ataques al pensamiento contrario.
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Karla34 · 04 de Julio de 2012 - 21:11
la verdad q le falto demaciado de informacion mas relevante con respectos a lo que la ciencia dice u observa sobre el "mito o no" de la pasividad femenina. Con todo el respeto q merece la Dra. yo podria haber aportado MUCHISIMO MAS sin saber del tema y creo a ql menos hubiera arrojado mas "datos" utiles a los lectores de este blog. Me gustaria encontrar aca mas informacion de como resolver-mejorar- o aprender sobre la sexualidad y no una paginas de palabras sin contenido memorable.
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fecostill.com · 13 de Junio de 2012 - 14:19
A los Hombres nos gusta que la mujer sea el contrincante en una pelea de placer exultante cada uno usa las armas que tiene para llegar a la meta y si la pelea es maravillosa y las armas estan cargadas seguir adelante buscando el placer mas maravilloso que no tiene costo ni precio cuando se esta a gusto. lo otro es una compraventa y alli se podria hablade activo o pasivo.
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opinator · 13 de Junio de 2012 - 13:39
COMO SEA, LA MUJER SIEMPRE BUSCA EL SPONSOR SOLVENTE Y NOSOTROS TENEMOS QUE SERLO. LA PRINCESA BUSCA EL SPONSOR Y SE ESPERA QUE LOS HOMBRES LO SEAMOS. ESO NO CAMBIA NI CAMBIARA.
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DoloSalgado2011 · 13 de Junio de 2012 - 13:36
#8 elsanto, estoy totalmente de acuerdo con vos, cuando terminé de leer el artículo me quedé con la sensación que no me decía nada. Es mas, creo que ese mito de las princesas y demás cosas es tan anticuado que en el siglo XXI que vivimos es casi un insulto. Hoy por las mujeres salimos a la calle y hacemos práctivamente las mismas cosas que los hombres y no nos fijamos en el estereotipo de mujer u hombre como principe. Se que es la primera vez que comento acá, pero no la primera que leo el blog. Con todo el respeto Inés, este post no me gustó para nada. Besos.
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elsanto80 · 12 de Junio de 2012 - 12:47
esperaba mas de una psicologa sexologa clinica
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elsanto80 · 12 de Junio de 2012 - 12:30
El artículo no me gusto. Me parece vacio, no trae ninguna luz clara acerca de la disucion que propone. Basicamente decis que esa pseudo pasividad esta impuesta por valores sociales. Yo disciento. Los tiempo cambian, y con ellos nosotros. Los roles sociales ya cambiaron en lo practico y ahora se profundizan en lo social. La pasividad femenina se esta convirtiendo en algo relativo (como siempre lo fué), mujeres mas seguras de si mismas desplazan el determinismo masculino. En muchos casos la pasividad del rol en un momento se da para observar al otro y no porque sea tendencia. Hoy estamos en una sociedad donde la princesa agarra un hacha y sale a pelear dragones, Como en la vida real!! Agarra su ceular y sale a buscar trabajo! Esperaba de una psicologa-sexologa clinica.
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jaimeradusky56 · 12 de Junio de 2012 - 07:52
Tus textos son muy buenos, de verdad!!! Y mira, te paso una frase que escuché en un programa humorístico anoche en España, pero que te puede dar "tela para cortar" y escribir sobre eso. La frase era una pregunta, en una reunión feminista: "¿Por qué lo bueno y divertido siempre es cojonudo, y lo malo y aburrido es un coñazo?" Cojonudo viene de cojones, huevos. Coñazo viene de coño, concha para los argentinos.
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Rafael + · 12 de Junio de 2012 - 07:13
Muy bueno el artículo. Yo añadiría, que aparte de lo recomendable de contactar con nuestro lado complementario femenino/masculino, el “hiperproteccionismo” educacional actual también es un condicionante que influye en el resultado de un hombre que aplaza su maduración, desconcertado, descolocado por las nuevas situaciones que impone una mujer que avanza con decisión y fuerza en la sociedad; de una mujer frustrada al no encontrar a menudo un hombre a su altura: responsable y colaborador. Luego está la mujer “princesa” desengañada al no cumplirse sus expectativas clásicas sobre un hombre (salvador, proveedor) cada vez menos existente; que aún cree en el príncipe azul pero que frecuentemente sólo encuentra “descoloridos”. Una educación más acorde con la sociedad y mucho menos proteccionista para mí es básica para un encuentro justo y equilibrado final hombre-mujer. Saludos.
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pin-8 · 11 de Junio de 2012 - 16:48
Excelente! me encantó! Seguramente es así, hoy las mujeres nos desconciertan hasta el punto de no saber si tomar o no la iniciativa o directamente esperar que ellas propongan... últimamente está pasando esto último y no es que no me guste, solo que como lo dijo la profesional, es difícil de llevar, mas si uno ya tiene sus años y hasta no hace mucho tiempo era otalmetne lo contrario a lo actual, el mito era real!
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mause · 11 de Junio de 2012 - 10:38
Niña Inés . Ud toma una duda ancestral. Lo masculino o lo femenino. Lo del sexo "fuerte" y lo del sexo " débil". En el hombre primitivo vemos caricaturas del hombre sometiendo con u n garrote a la mujer, a la cual arrastra como un trofeo de caza. El hombre siempre fué, históricamente el cazador, el proveedor, haciendo gala de su "fuerza" natural. Hoy lo vemos como un proveedor , como un cajero automatico, como un "sponsor" lo cual, como ancestralmente, lo pone en condición de proponer y la mujer determinar el si. Pero esto no es absoluto. La historia va cambiando y la fémina va tomando espacios de poder . Se está sacando de a poco, lo que fue su estigma, aquello del misógino de san Pablo que consideraba que la mujer era "el pecado" de la carne. Era "la tentación pecaminosa". En estas épocas ya el hombre es el Cazador" cazado. Porque las redes femeninas son más sutiles y caemos embelesados cuando unos bellos ojos nos llevan a su regazo donde volvemos a ser niños...
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