Laura Terán, la africana. Ultima parte. Más postales: la Coca-Cola bendecida, Ritos Maasai y una estrella fugaz en tierras Samburis y "la experiencia africana"

19 Abr 2017 1

 

 

Las postales keniatas brotan de la memoria de Laura como del cuerno de la abundancia a medida que los encuentros pasan y el vino blanco, el jugo de naranja y el verano se extinguen discretamente. Difícil para mí ordenar o categorizar este collage heteróclito de vivencias pero hay anécdotas sobrecogedoras que simplemente no se pueden omitir  como por ejemplo la de la Coca Cola.

En la Casa de los Padres había veinte niños. Un día les pregunté si habían probado la Coca Cola y me dijeron que no así que empecé a llevarlos de a cinco en el auto pequeño que había alquilado Recuerdo la primera vez en el bar los cuatro se quedaron mirando fijo las botellas. Pensé que como cualquier niño se arrojarían sobre ellas pero no. Uno hizo un gesto, todos miraron para abajo se persignaron y el niño dio una bendición. ¡Bendijo la coca cola antes de tomarla!! Me conmovió profundamente ver como valoraban lo pequeño que para ellos era mucho.

Aunque también me gusta esta: Una noche  fuimos a la misión del padre Jairo a llevar comida durante el tiempo de la sequía en tierras de los Samburis, otra tribu del Norte de Kenia, prima hermana de los Maasai. Luego de un largo viaje en jeep en el que sufrimos muchos desperfectos, llegamos tardísimo. A la noche desde mi cama en la Misión escucho cantos en la oscuridad. Eran los guerreros danzando y cantando junto a las niñas. Al día siguiente le consulto al padre si podía ir a verlos y me dice que vaya con el catequista pero que cuando este llegando apague la linterna. La noche era mágica, el canto gutural de los guerreros con sus danzas entre las niñas, es un juego (sexual o amoroso )las lanzas estaban todas juntas clavadas en el suelo, yo no podía creer de tener el privilegio de estar ahí,. Se me ocurrió testimoniar el momento con una foto y le pedí permiso al catequista, claro lo que no aclaré es que lo iba a hacer la foto con flash ya que la noche era súper oscura. Apenas salió el primer disparo,  los guerreros se dispersaron por la luz y uno entro en éxtasis, tirándose al piso mientras dos guerreros lo sostenían para que no temblara tanto, la verdad que me asuste y pensé, ¿si alguno agarra una lanza? Gracias a Dios no ocurrió nada, pedí disculpas y seguí disfrutando de la Danza.  

La de la estrella fugaz esta buena también:

En Lenkisem estaban pasando una sequía tremenda y me invitan a presenciar una Ceremonia de Sacrificio con ritos tribales para invocar a la lluvia,  la abundancia y más hijos. Las mujeres estaban pintadas y vestidas de azul que es el color de Dios que está en el cielo, la ceremonia consistía en  sacrificar un chivo negro y esparcir su sangre en la cuenca del rio seco. Las mujeres ancianas con sus cabezas rapadas, danzaban y cantaban alabanzas a Dios pidiéndole por más lluvia y más hijos, al mismo tiempo que una estrella fugaz irrumpió  el cielo desintegrándose en forma de pequeñas Bendiciones. Para mí fue como si la mano se posara sobre sus cabezas. Al tiempo en Argentina, escuchando una la lectura del Evangelio también sacrificaban un chivo negro, lo maravilloso de los Maasai es que su cultura es milenaria y sus tradiciones orales se pasan de generación en generación. Por eso compartir con ellos es como estar sin tiempo en el tiempo. 

Y también esta Philip que más que una anécdota es un amigo. A Philip lo conocí a través de su hermana Evelyn, que era lisiada y acaba de morir. Decidí ayudarlo porque vi sus condiciones y sus ganas de seguir adelante. Sabía que su hermana tenía menos chances. 

Una vez leí una crónica africana de la maravillosa Leila Guerreiro. Enviada a Zimbabue por El País semanal para cubrir la epidemia de HIV,  se preguntaba de manera recurrente en qué consistía la “experiencia África”. Cuando la columna fue publicada finalmente, los lectores la inundaron de mails porque querían ayudar a una abuela a cargo de un nieto HIV cuyo retrato dominaba la página. A esa abuela, por la famosa imagen que vale mil palabras, y no a los protagonistas del puñado de historias también relatadas. Y entonces lo supo:” Quizás la experiencia africana más radical y absoluta sea esa: la crueldad de decidir de quien entre todos los condenados vivos, será el que sobrevive, la crueldad de ser otra vez y todavía, el otro, el blanco: el que decide porque puede decidir.”

Hoy Philip, tiene 34 años, está casado, es supervisor en una empresa de seguridad y está haciendo una tecnicatura en la materia,  su mujer es maestra. Se están construyendo una casa compraron su casa y tienen dos hijos, un niño que se llama Colin como el obispo y una niña que se llama Laura como ella.

Cada viaje y cada misión cumplida,  disparan nuevos viajes para nuevas misiones. Como si siempre hubiese una buena razón para vivir por África. Para volver a África.  Tengo que vender mis fotos para juntar fondos para los hijos huérfanos que dejó Evelyn son 5 entre ellos unas mellicitas de 3 años. Laura repetirá esta frase a modo de memo en algunos tramos de la charla.  Salvo que no es un memo como esos que pegamos en la heladera recordándonos que tenemos que comprar bananas, pagar una cuenta o ir a un cumpleaños. Un recordatorio del que dependerá parte del bienestar de unos niños sin madre y sin su padre.

Muchas veces me preguntan ¿por qué voy a África habiendo tanta pobreza en Tucumán? 

Como muchas veces la respuesta a esta inquisición vino de la mano de su padre espiritual: de nuevo el Bishop.

El obispo me dijo: Laura para Dios lo importante es cubrir necesidades, sin las necesidades del prójimo no existirían los misioneros. Y me dijo además: Dios llega a los diferentes tipos de personas entonces Laura, quedate tranquila y guíate por el amor, siempre por el amor. Vamos a ser juzgados por el amor que ponemos en nuestros actos.

Estas y otras cosas le dijo a Laura el Obispo bueno y Laura le retribuyó con actos.

Una vuelta organizamos una colecta en los colegios tucumanos y juntamos hasta 12.000 dólares.  Contribuyeron para la construcción de una escuela secundaria que el Obispo construyó más tarde: Sin educación no hay progreso solía repetir aquel hombre que a partir de la Esperanza y el Amor al Prójimo  convirtió  el anhelo de la educación en realidad, construyendo  Jardines de Infantes, escuelas primarias y secundarias.

Solo reciben 50.000 dólares anuales del Vaticano. Mi misión es ayudarlos porque lo lindo en la vida es sentirse útiles, útiles para el prójimo. Ser productora de seguros, y ser misionera en África me hacen sentir así.

¿Como hace uno si quiere contribuir con la causa de las misiones?

Trabajo en Equipo con dos  modalidades, una publicitando en mi página de Facebook  y la otra lo hace Tata Dios, porque cuando encaro algún proyecto o tengo un viaje pronto para África, la gente me empieza a comprar ya sea contactándose directamente conmigo o a través de la Galería de Arte de El Taller.

 Jambo, Karibu, mtoto, hakuna matata, lala salama. Palabras suajili que significan respectivamente hola, bienvenido, niño, no hay problema, que duermas bien. Me suenan de repente como tambores en la selva, cantos que acunan.

¿Qué pasó con el Obispo?

El Bishop se retiró de la Diócesis en el 2003 luego de  casi cincuenta años luchando por la promoción humana y espiritual de sus queridos maasai. Vivió en Kenia hasta el 2013 y falleció en enero de este año en Inglaterra con 92 años.

Es curioso. Laura creció mirándose en los espejos de sus ídolos: Dian Fossey, Cynthia Moss, Daktary, Karen Blixen, su padre, hasta que un día ella también se convirtió en un espejo de otros. Laura no tiene hijos pero en África se ha hecho de una descendencia impensada: En la Misión de Lenkisem hay tres niñas que se llaman Laura, entre ellas la hija de la novia-niña  y también la hijita de dos años de Philip. Así es como en la abundancia de esta tierra le brotaron cuatro ramas como cuatro frutos.

Se crió alimentada por la África imaginada, la de los libros y la de las series, la de las películas y los documentales y cuando llegó el día de conocer a la África real, la que se desangra, la amo aún más por sus desastres cotidianos y   su esperanza demoledora.

Tal vez estas palabras de Karen Blixen escritas con amor desesperado a su vuelta a Dinamarca sirvan para comprenderla:

Yo tenía una granja en África, al pie de las Colinas de Ngong. La situación geográfica y la altitud se combinaban para formar un paisaje único en el mundo…era el África destilada a 6 mil pies de altura, como la intensa y refinada esencia de un continente…en las tierras altas te despertabas por las mañanas y pensabas: Estoy donde debo estar….

Como si África más que un continente fuese una parte central en su geografía afectiva.

 

 

Para colaborar con las diferentes acciones solidarias que lleva adelante Laura Terán, ligasas a la educación y a la naturaleza, pueden escribir a Kenyafrica@hotmail.com o comunicarse al +54 9 381 500 0307

1 Comentarios

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Leon518 #1 21 Abr 2017 10:46 Hs

La sociedad en estado primitivo es pura, bella y candorosa. Pondría este relato en las antípodas de los actos mediáticos de la farándula argentina. Siendo los Maasai superiores a nuestros Tontelli´s, no se entiende el esforzado empeño de los funcionarios públicos por llevarles la televisión a sus chozas.