LOS OPEKA: Historia de 10 almas - Segunda parte: Una historia redonda como pelota

02 Ene 2017 1 176
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Los Opeka

 

LA ARGENTINA: TIERRA DE PROMESAS

 

Enero del 48. Ahora imagino un gigante del agua desgarrando el  Océano Atlántico a su paso, bramando sin parar, dejando estelas gigantes. En su interior, como si fuese el vientre de una ballena, miles de refugiados se escapan de una Europa en ruinas. Tras suyo, paisajes, tierras, parientes, pueblos, casas y patios floridos. Olores entrañables de la Patria. Los cuatro Opeka bamboleándose en cubierta. Imagino perfectamente a Luis como a un Jonás convencido de parir un porvenir tan pronto saliese de ese cetáceo fofo pero seguro.

¿Y entonces Luba que pasó cuando llegaron a Argentina?

Como todos los inmigrantes se alojaron cuarenta días en el Hotel de Inmigrantes y luego partieron a San Martín donde vivían varias familias eslovenas. Allí nació Pedro, el 29 de junio de 1948.

Tiene la cabeza de un Obispo exclamó el padre, imaginando prematuramente una mitra sobre su cabecita portentosa.

Era la fiesta de San Pedro y San Pablo y así lo llamaron. Pedro Pablo Opeka.

Salió con el fervor de Pablo y la fortaleza de Pedro, cuenta Luba exultante.

¡Si soy persona, si soy cura, si soy humano tengo que demostrarlo no con palabras sino con la vida, con el trabajo, con un amor concreto!!  A través de las palabras del Padre Opeka en el informe del 13 puedo ver la llamarada de Pablo, el Apóstol de los Gentiles.

Cuando viene acá no lo podemos seguir, incluso los periodistas  no podían. Esa fuerza le viene de Dios, agrega.Y ahí está la fortaleza de Pedro, el Príncipe de los Apóstoles.

Como si sus dos nombres hubiesen aliado su alma hasta convertirla en un metal noble.

¿Qué pasó luego?

Nos mudamos a Ramos Mejías que es donde mi papá había levantado la casa. El trabajaba en Eslovenia en el campo, pero tuvo que aprender a construir y se convirtió en albañil y maestro mayor de obras. Con el tiempo nos mudamos a Miramar donde lo habían trasladado.

Y allí aparecieron Helena, Mariana, Luis, Luba, Lucía e Isabel y vinieron a completar este pesebre populoso y feliz.

¿Y cómo fue esa niñez?

Muy feliz

Y acá asoma lo voz de Bernarda, la hermana mayor, y viene con una brújula en la mano para darme las coordenadas de ese lapso fundacional de la vida de los hombres: la niñez.

Pasado un tiempo, en el 56, volvimos a Ramos Mejías. Íbamos a la escuela nª 42 que en un momento se estaba ampliando.  A Pedro que era muy travieso y caminaba sobre los ladrillos, se le cayó uno en la cabeza. La directora me mando con él en colectivo al hospital con él a pesar que ambos éramos chicos.

Muchas veces se tenía que quedar después de hora como penitencia por alguna travesura pero era muy solidario y guardián con nosotras. Una vuelta repitió de año pero después repuntó.

Reaparece Luba por el foro con su voz angelical y viene a completar el relato de una vida dedicada al Dios.

En casa todas las noches se rezaba el rosario a las 8 de la noche. Como lo decía San Juan Pablo Segundo, la familia que reza unida permanece unida y nosotros somos muy unidos. Después venían las letanías que nos parecían eternas y sin embargo cuando hoy las escuchó me arrodilló y doy gracias a Dios.

¿Hay algo que los hacía sospechar que sería sacerdote?

Cuando tenía 8 años más o menos, jugaba a oficiar la misa. Se ponía de espaldas ya que en ese tiempo la misa se oficiaba en latín y de espalda. El armario tenía muchos cajoncitos y el simulaba que era el Sagrario y hasta hablaba en latín y nos hacía cantar. ¡¡Y ojo con que no cantásemos!!

Nadie que necesite puede irse de nuestra casa sin nada, decía la madre entre otras cosas. Ahora como en un coro, las voces de las dos hermanas se funden en una y lo que me cuenta Luba en Septiembre, Bernarda repite y agrega en Noviembre:

Mi mamá siempre rezó para tener un hijo sacerdote.

Y entonces las piezas del rompe cabezas van encontrando su lugar cuando me entregan dos hechos fundamentales en su vida, como brújulas que me indican el Norte donde debo ir.

Aquí va el primero.

Cuando mi hermano tenía 15 años  sintió el llamado de la vocación, pero también amaba el futbol. El es de independiente y se fue a probar al club. Sucedió que jugaba mucho al fútbol en el descampado del Colegio de Don Bosco. Era bueno en verdad.

Mi mama le dijo: O se trabaja para la gloria de Dios o se trabaja para la gloria de los hombres.

Señor lector, usted ya imaginará cual fue la respuesta que Pedro encontró para su encrucijada interior: En el 65 terminó el secundario en el Colegio Lazarista, María Reina, de Lanús e inmediatamente después entró en el Colegio Máximo de San Miguel. El desenlace ya lo conocemos.

Y aquí viene el segundo y es Bernarda la que me lo relata.

Pedro tenía 17 años mientras yo, con 18 estudiaba Servicio Social en la Universidad Católica. Un día tengo la oportunidad de ir con el grupo de misioneros a misionar a Junín de Los Andes, en el Sur pero mis padres no me dejaban porque era mixto así que enviaron a mi hermano conmigo. Sucedió en ese tiempo que la casa de un habitante mapuche, en el Malleo, se incendió por completo y frente a esta pequeña catástrofe que mordía los talones, los misioneros, entre los que se contaban dos arquitectos, quedaron sin respuesta. Tráiganme una pala y una cuchara dijo Pedro y construyó una casa. Vino el Obispo De Nevares a bendecirla, rememora Bernarda.

Como un pequeño Jesús  al cobijo de San José, el hijo había pasado años aprendiendo silenciosamente el oficio del padre y ahora que lo dominaba a la perfección, en la acción de reconstruir un hogar abría, sin saberlo, ventanas infinitas hacia el porvenir.

UNA HISTORIA REDONDA COMO PELOTA

 

Click. Al tiempo que habló con Bernarda se dispara una foto del otro lado del mundo.

19 de noviembre. La imagen asombra. No todos los días se ven dos titanes estrechándose.  El más joven sonríe y piensa seguramente que él no sería capaz de lograr lo que aquel hizo. Aquel,  barba blanca y tupida, sonríe también y sueña con las infinitas probabilidades del átomo en el aire. Tal vez  se pregunte si en otro universo paralelo él está en este momento mismo clavando un gol en el ángulo para el Barça, en el Camp Nou mientras la horda delira enardecida. O tal vez ni siquiera  quepa ese pensamiento porque como su padre Luis, el fugitivo por la fe, sabe que hay que entregarse a la Divina Providencia sin mirar atrás. Yo pienso ante la evidencia de los acontecimientos que no hay tal cosa como elegir un camino u otro porque al fin y al cabo los caminos son como los ríos: se unen en el mar. Entonces Lionel-Andrés-Messi-Cucittini, Lio-Bicampión-mundial-por –Argentina,cinco- veces, balón- de- oro,máximo- jugador- en- la- Liga- y-en-la-Champion-league, goleador- inmenso-del- Barça-el -Mesías-La-Pulga-LM10 cae rendido a los pies de Pedro-Pablo-Opeka -Marolt,el- Santo-de-Madagascar, El-albañil-de-Dios, el -Apóstol-de-la-Basura, el combatiente-de –la-esperanza, la Madre-Teresa-con-pantalones, el -rojo, el-argentino- que-puede-salvar-el-mundo. Libres de sus disfraces semánticos, son solo dos hombres que se escrutan las almas buscando los espejos de Dios.  Pedro con su bufanda roja y Lio en chancletas Adidas.

Escribe el Padre Opeka de aquel encuentro.

 

Esta mañana hemos tenido la agradable sorpresa de reencontrarnos con el actualmente mejor futbolista del mundo: ¡Lionel Messi! Interrumpió su entrenamiento para venir a saludarnos. Es casi un milagro, nos dice Josep Maldonado, el gran hombre de Barcelona que me ha invitado a esta hermosa ciudad.

 

 

Lionel Messi me ha sorprendido en gran medida, por el buen humor con que nos recibió; siempre me ha gustado mucho la humildad de este hombre que, siendo tan querido por las multitudes y los medios de comunicación, ha sabido mantenerse fiel a sí mismo.

Debo confesar que he apreciado su presencia de ánimo y su sonrisa sincera. Intercambiamos algunas palabras en un espíritu muy fraterno y cordial.

Había otras personas conmigo que también querían saludar a Messi: mi hermana Luba y su marido Carlos, el vicepresidente del Banco BID, el Cónsul Honorario de España en Madagascar, el Cónsul Honorario de Filipinas en España y una dama de la Fundación Club Barcelona.

 

 

Josep Maldonado, que organizó esta reunión y que también me presentó a Messi, fue de una amabilidad bondad extraordinaria. Con Messi vino también Mascherano, que me encanta por su tenacidad, fuerza y perseverancia en un partido de fútbol. Él también ha sido muy cordial y cuando supo del trabajo que hago, me dijo en varias ocasiones: “le deseo suerte en su misión de Madagascar”.

He disfrutado invitándoles a venir a Madagascar y a Akamasoa. Por supuesto, esto es casi imposible, pero nunca se sabe. Nada es imposible para Dios.

Antes de partir, aún abracé fuertemente a Lionel Messi y sentí pasar una corriente de amistad y solidaridad. Puedo decir que fue un momento de gran humanidad el que vivimos juntos con Lionel Messi, Mascherano y todos los presentes.

Ojalá el mundo sea más solidario y fraterno. ¡Es posible! ¡Hagámoslo cada uno de nosotros realidad, sin descanso y sin tregua!

¡Un fuerte abrazo!

Padre Pedro Opeka

 

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Con el Padre Pedro Opeka hablando de las miles de personas que ha ayudado en Madagascar. Fue un placer conocerte!!!!

 

Y si esos tres hombres monumentos se encuentran ese día allí en la Ciutat  Esportiva Joan Camper es porque el Padre Pedro aprovechó su viaje a Barcelona para saludar al mejor jugador del mundo. Y si el Padre Pedro fue a Barcelona fue porque la Fundación Esport Solidari international lo ha galardonado por su labor solidaria entregándole el ESI. Y si Messi y también Macherano estaban en la Ciutat es porque allí se entrenan.

 Redonda es la foto como redonda la pelota de futbol y redonda la historia del hombre en cuestión: quiso ser futbolista y sintió el llamado de la vocación a la vez, creció entre mezclas y cemento, palas y cucharas y copiando al padre adquirió casi sin darse cuenta el oficio de albañil.

Ese premio, el ESI, digo, se lo entregaron por levantar 17 pueblos en uno de los rincones más pobres del mundo: Madagascar. Levantarlas con sus propias manos y la de los malgaches por supuesto.   Y si Dios y la Brújula de su Divina Providencia lo llevaron a esa pila de basura aquel día aciago de 1989 fue porque le tenía preparada una Misión especial para un hombre especial que puede resumirse en el primer mandamiento: Amarás a Dios y a tu prójimo por sobre todas las cosas como a ti mismo. ¿Y el fútbol? Fue gracias a una pelota que el padre Pedro, pudo acercarse a los habitantes de los desechos y derribar la desconfianza que habitaba  en sus corazones periféricos. Bingo!!

Conoce al Hombre que puede salvar al mundo parte 2

1 Comentarios

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Jelka Rome #1 04 Ene 2017 17:35 Hs

Con todo respeto, creo que deberían investigar un poco mas y poner los datos correctos. Pedro fue compañero de uno de mis hermanos durante el secundario en Lanús y muchos sábados o domingos compartíamos almuerzos o cenas en familia; los últimos años del secundario lo han finalizado en la congregación que está en El Cazador del partido de Escobar y no San Martín, alli no existía la congregación con semejante colegio como en Escobar. Pedro nació en el año 1948 y su padre, junto con su hermano Luis construyeron casas en Miramar (compartí las vacaciones con ellos siendo pequeña) y no en Mar del Sur. Los saludo cordialmente