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Dedicado "Alla Gazeta di Tucuman"

Por Sebastián Rosso. Lunes 04 de Junio
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por Sebastián Rosso

Archivo LA GACETA

El señor de bigotitos recortados y mirada irreverente es Filippo Tomasso Marinetti. Para que no queden dudas, estampó su firma y una entusiasta dedicatoria “Alla Gazeta di Tucuman”. Esta foto, sin fecha precisada, se guarda en el sobre 549 del Archivo.
Para algunos, Marinetti fue nombre ligado a la poesía, para otros tuvo que ver con la pintura, o el arte en general. Menos lo ligarán a las cortes fascistas de Mussolini.
Podemos empezar diciendo que fue todo eso. Y que no era la primera vez que nuestro hombre expresaba su compromiso intelectual con los medios de comunicación: el 20 de febrero de 1909 publicó, en la portada del diario francés Le Figaro, el “Manifiesto Futurista”. Conjunto de ideas que darían lugar a un movimiento artístico que puso patas para arriba el ambiente artístico. Comenzaba el período dominado por las Vanguardias, entre la segunda y la cuarta década del siglo pasado. Después de ellas ya nada sería igual.

Personaje célebre y contradictorio que pretendía fusionar el arte con la vida cotidiana, Marinetti exaltó el valor de la guerra como “única higiene del mundo”. En lo que parece una continuidad lógica con esa frase, se afilió al fascismo y apoyó la militarización del Italia, lo que opacó por décadas su figura. Sin embargo, esta imperdonada elección no pudo hacer desaparecer la riqueza imaginaria y conceptual del movimiento que gestó.

Dió forma estética a la velocidad y estatus de arte a la máquina, al avión y al automóvil. En uno de los párrafos más famosos del Manifiesto declaraba: “… el esplendor del mundo se ha enriquecido con una nueva belleza: la belleza de la velocidad. Un automóvil de carrera, con su caja adornada de gruesos tubos que se dirían serpientes de aliento explosivo… un automóvil de carrera, que parece correr sobre metralla, es más hermoso que la Victoria de Samotracia”.
La poesía podía estar compuesta de onomatopeyas: Zang Tumb Tumb. Y su colega Russolo propuso un futuro en el que la música estaría hecha con los ruidos de las máquinas y las calles.
http://www.youtube.com/watch?v=VHLmitA3o6g

Para el futurismo, con la industria a pleno y con los medios de comunicación en auge, se había acabado el tiempo del arte colgado en una pared. El arte y la vida cotidiana tenían que fundirse una sola cosa, así como la forma de vivir tenía que liberarse de las viejas costumbres. Todo iba a ser futurista: la pintura, el diseño gráfico, el sonido, el teatro, la literatura, un vestido, una silla, un automóvil de carrera.

Marinetti formó artistas. Reprogramó el arte. Sus ideas se difundieron por toda Europa y luego por el mundo. Visitó Buenos Aires en dos ocasiones, en 1926 y 1936. Se puede ver las repercusiones de ellas en la fantástica muestra que se hiciera en PROA hace un par de años.
http://www.proa.org/esp/exhibition-el-universo-futurista-viajes-de-marinetti-a-sudamerica.php

Marinetti era poeta. Pero era, por sobre todo, un agitador del pensamiento.

Comentarios
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Este es un espacio para la construcción de ideas y la reflexión, que apoya e incentiva la pluralidad de pensamiento. No un escenario de ataques al pensamiento contrario.
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jaimeradusky56 · 21 de Junio de 2012 - 07:42
Cuando sea mayor, quiero hacer un blog como el tuyo, Sebastián.
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jaimeradusky56 · 21 de Junio de 2012 - 07:41
Alguna vez debieras escribir algo sobre el original de Berni que hay en las oficinas del Director de La Gaceta. Es la imagen de un canillita que lleva un gorrito tipo barco hecho con papel de diario de "La Gaceta". Debe tener historia ese cuadro, no?
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Barbara Tarcic · 06 de Junio de 2012 - 10:54
Me encanta este blog! Besos Sebastián!
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