La moda no pasa de moda
por Víctor Jaime
Archivo LA GACETA
LA GACETA ha tenido, desde sus primeros días, una estrecha relación con la moda y la vestimenta. Así lo testimonia esta pequeña galería de imágenes que les ofrecemos, pero vamos a contar un poco de su historia.
El origen del hombre se remonta a unos 7 millones de años incluyendo a todos sus antepasados, los Homínidos, que pasaron de su forma simiesca hasta el erguido actual. Charles Darwin sostenía que el hombre desciende del mono y la genética moderna así lo confirma ¿será por eso que algunas veces nos vestimos como tal?
El hombre vivió durante centenares de miles de años sin conocer el vestido (entiéndase como indumentaria en general) En la Edad de Hielo se aprecian pinturas en las cavernas de animales y hombres corriendo desnudos a la par, y a partir del funcional taparrabos los diferentes estilos han ido apareciendo en la moda llevando el sello de los países y centros de moda donde se originó el impulso de su creación.
La moda nace bella para luego tornarse ridícula cuando pierde su auge. Es caprichosa, tiránica, se impone hasta para quien la ignora, además de posicionar el estatus de quien la usa. La moda ve la luz, se desarrolla y luego se desvanece, como una forma artificial de atracción.
Los caprichos de la moda muchas veces no tiene explicación sensata, al menos sociológicamente. ¿Qué lleva a una persona usar tal prenda de vestir o a consumir determinado producto?, seguramente las grandes campañas promocionales ayuden, y mucho, pero algunas terminaron en rotundos fracasos. Las modas se imponen solas, ¿quién hace la punta?, ¿cuántos llegan a imitarlas?. En un banquete, el rey inglés Enrique VIII desprende el último botón de su chaleco debido a su obesidad y así poder comer pantagruélicamente sin que su vestido le moleste, y los comensales allí presentes lo imitan y podemos decir que en la actualidad, según los cánones de la moda indican que dicha prenda debe usarse así. También vale recordar cómo se impuso el saco con abundante hombrera que el actor Don Johnson usaba en cada capítulo de la serie televisiva Miami Vice. No nos olvidemos del corpiño (ropa interior), que salió a buscar la luz caprichosamente sólo porque Madonna luciera en sus videos clips los diseños artísticos del talentosísimo Jean Paul Gaultier.
La moda como se la entiende en la actualidad nació en París, indiscutible centro de las industrias del lujo, con una predisposición innata para la belleza, la moda, los textiles y los accesorios.
En el siglo XVII la moda se relacionaba con un modo de vida y por extensión con una forma de vestirse. Los árbitros del buen gusto eran los príncipes, los dandys y esteticistas. Allá por 1846 comienza la revolución de la moda con productos masivos, se abren tiendas y los paseos de compras pasan a ser cosa cotidiana y de buen gusto. Ese mismo año, Isaac Singer inventa la máquina de coser y de allí en más cambia todo. Las modistas comienzan a coser masivamente. Aparece la moldería, que incluso se enviaba por correo a pedido de las clientas, también las máquinas de coser botones y de hacer ojales.
Por esas fechas, Charles Frederick Worth, considerado el padre de la alta costura, llega a París e inmediatamente comienza a trabajar en el prestigioso comercio de vestidos y chales de Gagelin-Opigez. En 1858 abre su primera maison de modas en la rue de La Paix, transformando en la estrella de la temporada un “Vestido Prototipo”, confeccionado en lino o muselina y adaptado a cualquier tela según el gusto de sus clientas.
Worth fue el primer diseñador en presentar una colección completa para cada estación. Su esposa Marie Augustine Vernet, lucía graciosamente sus creaciones en cada evento importante de la época y se piensa que fue la primer modelo de la historia.
Todavía quedaba mucho por cambiar en el mundo de la moda, pero eso es tema para otro momento

