La ley de cupo femenino en Santa Fe y Tucumán.

19 Abr 2016
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Por Rocío Cattaneo, politóloga (UNSTA) y Carolina Cerniak , politóloga (Universidad Nacional del Litoral) y maestranda en Desarrollo Territorial (UTN).


La mujer se ha convertido en las últimas décadas en un actor relevante en los procesos sociales y políticos. La conquista de derechos que buscan ponernos en pie de igualdad a los hombres se ha incrementado notablemente. Sin embargo, el camino no fue fácil y aún queda mucho por recorrer en cuanto al empoderamiento femenino.

Mujeres y política. Ejemplos de dos provincias

En la provincia de Santa Fe uno de los hechos más relevantes en la búsqueda de dicho empoderamiento es la ley de cupo femenino provincial en el poder legislativo que rige desde 1992. La organización de este poder del estado es bicameral (Diputados y Senado), a diferencia de Tucumán que, desde la reforma constitucional de 1990, cuenta con una sola cámara.  

La Cámara de Diputados está conformada por 50 legisladores. La renovación de diputados se realiza en su totalidad cada cuatro años, pudiendo los legisladores aspirar a la reelección. Se integra por 28 bancas del partido o alianza electoral que obtuvo la mayor cantidad de votos, distribuyéndose las 22 bancas restantes proporcionalmente, según el sistema D´Hont, entre los demás partidos y alianzas participantes de la elección.

En caso de reemplazo de legisladores, el mecanismo se realiza siguiendo el orden correlativo de postulación (corrimiento) de las nóminas de titulares y luego suplentes, como establece la ley N° 12.367.

La ley provincial Nº 10.802, denominada de cupo femenino, como dijimos anteriormente fue sancionada en 1992 y establece que en toda lista de candidatos presentada por los partidos políticos para elecciones Provinciales, Municipales, Comunales y/o Convencionales Constituyentes, la tercer parte (como mínimo) debía estar compuesta por mujeres en forma intercalada y/o sucesivas, bajo cualquier sistema electoral que se aplicare; de lo contrario la lista no sería oficializada por el Tribunal Electoral.

Ante esto, entonces, cabría pensar que la existencia de la ley garantizaría la representación de las mujeres en las legislaturas de manera equitativa y que la cantidad de bancas asignadas a mujeres tiene relación con el número de mujeres en el electorado. Aunque la situación real es otra, y se nos suscitan los siguientes interrogantes: ¿El porcentaje de mujeres en la legislatura santafesina se encuentra adecuado a ley de cupo? Por otro lado, ¿podemos hablar realmente de un cambio en la representación de mujeres debido a la implementación de esta ley?

La literatura específica hace referencia a que uno de los elementos que más incide sobre la posibilidad de resultar electa de las mujeres es el sistema electoral que regula la competencia política. El mismo puede ser definido como un conjunto de reglas y procedimientos “que gobierna el proceso por el que las preferencias electorales se articulan en votos y por el cual estos votos se traducen en la distribución de la autoridad gubernamental (típicamente en bancas parlamentarias) entre los partidos políticos en competencia” (Douglas Rae, 1971: 14).

En este sentido, Pippa Norris se refiere a que en los sistemas proporcionales la magnitud de distrito (cantidad de asientos que corresponden a una región en la legislatura) es uno de los factores más importantes: “Como regla general, quedó demostrado que las mujeres tienen casi el doble de probabilidades de ser elegidas bajo un sistema proporcional, que bajo un sistema mayoritario” (Norris, 2006: 5)

Esto puede observarse en la Cámara Baja de la Provincia de Santa Fe, donde las circunscripciones son plurinominales y las mujeres tienen mayores posibilidades de acceder a una banca en los partidos mayoritarios; aunque, tal como menciona Perri (2014), los partidos que pierden las elecciones se reparten el 44% de las bancas. Esto hace que se vean reducidas las posibilidades de las candidatas mujeres, ya que los primeros lugares de las listas son en general ocupados por hombres y tienen mayores posibilidades de resultar electos.  

El caso del Senado es diferente. Actualmente encontramos una legisladora entre sus 19 integrantes debido al sistema electoral, tal como señala Perri (2014). Este no permite la aplicación de la Ley de Cupo puesto que la formula de elección se basa en circunscripciones uninominales: se elige un senador por cada división territorial (19) y allí los candidatos que se presentan en las listas suelen ser hombres.

Para asegurar la representación proporcional femenina se hace necesaria la implementación de acciones positivas. Norris (2006) alude a tres:


  • Estrategias de maximización del voto
  • Movilidad dentro de las listas y acceso a puestos elegibles
  • Implementación de acciones positivas estratégicas


Sin embargo, y pese a que éstas se enfocan a proporcionar un trato diferencial con las mujeres dentro del derecho electoral, varios autores afirman que se debe vincular la implementación de este tipo de medidas afirmativas con determinadas variables como los sistemas electorales, los rasgos de la cultura política, los contenidos de las normas que establecen la acción afirmativa.

Archenti y Tula (2013) hacen referencia, por ejemplo, a que “amparados en vacíos legislativos de los sistemas electorales se han generado mecanismos de reemplazo de las candidatas y las mujeres electas por candidatos y legisladores hombres tergiversando de este modo el objetivo de las normas orientadas a promover la presencia de las mujeres en la toma de decisiones.” Es por ello que otro de los aspectos importantes a ser considerados es el monitoreo luego de las aplicaciones de acciones afirmativas -como la ley de cupo femenino-, luego del proceso electoral y no sólo en la conformación de la listas partidarias.

Esto permitiría dar cuenta de la representación efectiva de las mujeres en los parlamentos y asegurar el pleno cumplimiento de la ley de cupo femenino. Porque, aunque la misma en términos estrictos no contemple los reemplazos de las legisladoras, su espiritu radica en incrementar y asegurar la representación de la mujer en la arena política.

En este sentido cabe aclarar que esta ley tuvo una importante modificación en el año 2012. En ella se establecía que se debía asegurar la plena aplicación de la acción afirmativa, lo que significaba garantizar la presencia de mujeres en las listas de cuerpos colegiados hasta la jura en el cargo y no sólo en la lista partidaria.

Su aplicación se puso en práctica con el fallecimiento de la legisladora De Césaris en el año 2013. Tras la contienda legal se decidió que Mariana Robustelli, que ocupaba el sexto lugar suplente, detrás de Julio López, asumiera la banca, priorizándose así la necesidad de preservar el número de mujeres en el cuerpo legislativo.

Se trataba de mantener el número de legisladoras, que representa el mínimo establecido por la ley de cupo (30%), y que su espíritu debía también ser manifiesto a la hora de la modificación en la integración de la Cámara Baja.

¿Y por casa cómo andamos?

En el caso de Tucumán, la provincia cuenta con una Legislatura unicameral, compuesta por 49 legisladores. El sistema para la distribución de bancas es de representación proporcional con sistema D`Hont sin umbral, y la renovación de la mismas es total cada 4 años. El problema de la sub-representación por distritos uninominales del Senado santafesino no aplicaría. Veamos que pasa en la legisltura entonces.

Actualmente tiene ocupadas efectivamente 48 de las bancas. Si bien Emiliano Vargas Aignasse se encuentra suspendido temporalmente por sanción del propio cuerpo parlamentario, sigue siendo un integrante pleno de la Legislatura. El legislador 49 es Sergio Mansilla quien, debido a la declaración de inconstitucionalidad de su tercera candidatura consecutiva, no pudo jurar en el cargo. Partiendo de esa base, la foto de la composición de la legislatura se divide entre un 75% de hombres, mientras que el 25% son mujeres.

A los fines electorales nuestra provincia se encuentra divida en tres secciones. El artículo 44 de la Constitución Provincial define cuantos legisladores serán elegidos por cada sección. 



  • Sección I: de los 19 legisladores de esta sección 3 (tres) son mujeres: Assan Sara, Cortalezzi Maria Elena, Estofán Adela del Vallev
  • Sección II: de los 12 legisladores que corresponden a la sección este, 3 (tres) son mujeres: Gutiérrez Graciela del Valle, Jiménez Ángela Aída, Medina Gladys del Valle.
  • Sección III: de los 18 legisladores que corresponden al oeste, actualmente por el caso Mansilla, 17 miembros de la Cámara pertenecen a la sección en cuestión y 6 (seis) de ellos son mujeres: Bulacio Nancy Evangelina, Córdoba Stella Maris, Medina Irene Graciela, Mendoza Sandra Marcela, Reyes Elías Norma Mariela, Rojkes Silvia Perla.


Las comisiones tienen un rol fundamental en la actividad parlamentaria; puesto que allí se estudian e investigan los proyectos ingresados y es donde se genera el espacio para debatir y discutir aspectos técnicos de los mismos. Las mismas se encuentran conformadas siguiendo un criterio de representatividad partidaria.

En nuestra legislatura contamos con veinticuatro (24) Comisiones Permanentes, integradas cada una de ellas por siete (7) Legisladores, con excepción de la de Juicio Político, que se conforma por doce (12). Esta disposición está contemplada en el Reglamento Interno del cuerpo, (artículo 57) y es el conjunto de reglas dictadas por el mismo órgano para organizar su funcionamiento.

Las comisiones se encuentran presididas por un legislador, elegido democráticamente por los integrantes de cada una de ellas, del total de comisiones permanentes de la Legislatura 24 (veinticuatro), sólo 7 (siete) tienen una presidenta mujer, lo cual puede ser graficado de la siguiente manera:

Otro dato a tener en cuenta es que de las 24 comisiones, 9 tienen 3 o más legisladoras en su conformación, por tanto el 37,5% tienen una formación “mayoritaria” femenina y en todas las comisiones hay al menos una legisladora.

Por otro lado, el artículo 39 del Reglamento Interno de la Legislatura prevé la creación de bloques según afinidades políticas pudiendo constituir bloque un grupo de 3 o más Legisladores escindidos de sus sectores políticos originarios, pudiendo existir incluso existir bloques UNIPERSONALES.

De este modo en la Legislatura de Tucumán encontramos 8 bloques (3 colectivos y 5 unipersonales):

Si ponemos el foco en los miembros de los bloques colectivos, surge que en el mayoritario (oficialismo) se agrupan 32 legisladores, de los cuales 10 son mujeres. Los otros dos son integrados por una mujer cada uno: el único bloque que se encuentra presidido por una mujer es Peronismo del Bicentenario (peronismo disidente) siendo Stella Maris Córdoba, cabeza del bloque, mientras que solo Adela Estofán integra el bloque UCR.

En cuanto a la normativa que regula el cupo femenino en nuestra provincia, la Ley N° 6.592 -promulgada el 22 de Septiembre de 1994-, establece en su artículo 26 bis que: "las listas no podrán incluir más del setenta por ciento (70%) de personas de sexo masculino, debiendo ubicarse cada dos candidatos de sexo masculino, uno de sexo femenino, alternando desde el primero al último lugar. No será oficializada ninguna lista que no cumpla estos requisitos".

Si bien esta disposición es una acción positiva para la representación femenina, no establece cómo serían los reemplazos de candidaturas en casos de renuncias o muertes (mujer por mujer en el caso de ausencias). De hecho, al no estar reglamentado el reemplazo por el mismo género es lo que generó la sub-representación de las mujeres por debajo del 30% exigido por la ley (vigente a partir del último turno electoral), según consta en los porcentajes de mujeres encontrados en la legislaturas por Caminotti  para las legislaturas de 2003 y 2007:

La disminución en los porcentajes se debe a que en las elecciones transcurridas durante el año 2007 se encontraba un vacío normativo a nivel provincial- consecuencia directa de la derogación de la Ley 1.279 y de la disputa que mantuvieron los poderes Legislativo y Ejecutivo por aquella época que repercutía en el armado de las listas. Otro ejemplo de esta cuestión se dio con la renuncia de legisladoras que fueron reemplazadas por hombres en 2013: Silvia Elías de Pérez (UCR) renunció a su banca y, por decisión de la Junta Electoral Provincial, fue reemplazada por Fernando Valdez, a pesar de la presentación ante la Justicia de Lorena Nuñez (integrante de la lista). Lo mismo ocurrió con la renuncia de Carolina Vargas Aignasse, quien fue reemplazada por Emiliano Vargas Aignasse.

Sin dudas, a pesar de contar con la una ley de cupo femenino en nuestra provincia, las mujeres se encuentran sub-representadas, puesto que a pesar de considerarse un porcentaje de mujeres que deben componer las listas. En términos legales no tiene implicancias a la hora de reemplazos de legisladores, por lo que no necesariamente se cumplimenta a la hora de la jura de los cargos y su efectiva participación. Es por ello que cabría reflexionar acerca de su inclusión en la normativa provincial, tal como hiciera la provincia de Santa Fe.

Es necesario interpretar al cupo como algo más que un mero porcentaje a la hora de armar una lista electoral y replantearse que implica perder el número de mujeres legisladoras, de lo contrario estaríamos retrocediendo en los derechos conquistados.

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