Defensa pública a Deivis Barone
El fútbol es pasión de multitudes y la dinámica de lo impensado. Es el más popular de los deportes y, algunas veces, increíblemente injusto.
A veces, por un descuido, la alegría, la ilusión, el sueño, terminan siendo una pesadilla. Como pasó en la noche del miércoles en Catamarca, donde Racing consiguió el pasaporte a las semifinales de la Copa Argentina por una fatalidad de Deivis Barone, uno de los baluartes de la última línea.
Los cañones hoy apuntan hacia él. El blooper no pasó inadvertido para los medios, que ocuparon varias líneas o segundos de sus espacios para hablar del uruguayo. Para todos, “Animal” terminó siendo el villano por su error, de esos que duelen y cuestan caro. Y él, por lo hecho en el partido, no merecía ese final.
Racing, “el grande”, “el poderoso”, el de los apellidos rutilantes, nunca encontró el camino para lastimar al equipo que deambula en la mitad de la tabla de la “B”. En eso, mucho tuvo que ver Deivis. Por eso salimos en su defensa.
No le pidan más de lo que puede dar, pero valoren lo mucho que hace. Deja todo en cada pelota y siempre va al frente. Salvó las papas en más de una ocasión, y se agrandó en las más bravas. Siente la camiseta como pocos, y demostró una entrega y un compromiso con el club que muchos deberían imitar. Te bancamos.


