Qué distintos somos
Mientras nosotros, de antemano, sabíamos que era la despedida, unos días después ellos se fumaron la décima derrota del año en casa. Durante los últimos seis meses, los resultados fueron nefastos. El 2 a 0 en Salta era un certificado de defunción para un paciente hincha que mantuvo hasta el final la ilusión de volver a la B Nacional. Del otro lado, había una chance perfecta para descargar todas las gracias que las convirtieron en inimitables. En La Ciudadela, los 10.000 ilusos tuvieron la oportunidad de cantarle a los colores y, a pesar de los golpes y los descensos vividos, decirles la otra campaña volverán a estar ahí. Sucede que en las buenas, estamos todos y hasta viajamos al verdadero Monumental; llevamos los trapos y empezamos a hablar en la calle como un lúmpen barra. Pero en las malas. Ay, en las malas apenas se venden 450 entradas y se demuestra una vez más de qué estamos hechos. Esto no es novedad, ya que si hacemos memoria, el viernes 27 de agosto de 2011 la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), por la llegada de River a la B Nacional, decidió levantar una injusta prohibición que impedía al público visitante asistir a los estadios. Ellos fueron los primeros en volver. Bah, es un decir. Aquella noche, en cancha de Instituto, sólo vendieron 136 tickets y hasta salieron en la tapa de Olé. Otro logro más para el rico historial del abandono ¡Qué distintos somos!


